El Capac Ñan o Camino del Inca

Existen algunos ‘caminos del Inca’ en Sudamérica, en los territorios que, antes de la llegada de los españoles, formaron parte del Tahuantinsuyo; esto es, territorios relativos al sur de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, la mitad norte de Chile y el noroeste de Argentina. En realidad este imperio se dividía en cuatro suyos: el Chinchaysuyo, al norte; el Collasuyo, al sur; el Antisuyo, al este; y Contisuyo, al oeste. La capital del imperio fue la ciudad de Cuzco, en Perú.

Fuente – El País

En términos generales, se denomina ‘camino del Inca’, a la antigua ruta de correo que seguían los famosos mensajeros, correos o ‘chasquis’, habitantes del mencionado Imperio.
En Ecuador, son dos las rutas que merecen este apelativo:

La una, de tres días aproximadamente, que inicia en la región de Achupallas, 3 000 msnm, ubicada en la zona andina del país, a 28 km del Cantón Alausí, Provincia de Chimborazo, población rural cuyos habitantes destacan por su amabilidad y deferencia para con el turista. El trayecto avanza por el páramo y laguna de Tres Cruces (cerca de ocho horas de caminata) y luego por las lagunas de Culebrillas que conducen a las ruinas incásicas de Ingapirca, en la provincia de Cañar, donde termina.


La otra ruta, parte de la Comunidad de Launag, ubicada en el Cantón Chunchi, de la Provincia de Chimborazo; pasando por el páramo y laguna de Tres Cruces (4 200 msnm) continúa el descenso que conduce hacia la cascada de Espíndola y luego a la planicie de Chacapamba, donde se puede apreciar un camino hecho de adoquín de piedra, similar al de los caminos que conducían a las antiguas capitales del Reino.

“Todos estos caminos se encontraban conectados al Cuzco, la capital del Tahuantinsuyo o Imperio incaico, facilitando su comunicación con los distintos pueblos anexados en el marco del proceso expansivo inca; al mismo tiempo, constituían un efectivo medio de integración político–administrativa, socioeconómica y cultural. Dado que el Capac Ñan interconectaba localidades tan distantes como Quito, Cuzco y Tucumán, durante el siglo XVI fue empleado por los conquistadores españoles para invadir Perú, Bolivia, Chile y las pampas cordilleranas argentinas”.

Al realizar el recorrido usted puede apreciar el encanto de la paramía andina, armonizar con la energía natural, entendiendo aquella sabiduría ancestral legada por nuestros aborígenes, quienes marcaron sus puntos energéticos en Huacas (hondonadas y declives) y Monolitos (cerros y montañas) existentes en este mágico recorrido.

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Jacqueline Costales
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